Recuerdo hace unos pocos años, cuando tan solo era un niño y soñaba con ser una gran persona llena de éxitos y alegría. Hoy un joven hecho y derecho, con algunos defectos, me doy cuenta que el esfuerzo ha sido inmenso, gracias a este puedo darme cuenta que la vida no es fácil y este tan solo es un paso que marcara nuestras vidas para siempre, que dejara entre las lagrimas de felicidad y nostalgia derramadas por muchos de nosotros hoy, recuerdos, ya sean buenos o malos pero que dentro de mucho tiempo nos sacaran una sonrisa que nos dará fuerza para no rendirnos en el duro proceso de una vida que no será sencilla, entrar a un mundo que no tendrá piedad de unos jóvenes indefensos, inexpertos pero que son fuertes, inteligentes y preparados para todo lo que el destino nos depare solo por un simple hecho, somos del INSTITUTO TECNICO CENTRAL LA SALLE.
Maestros, nunca olvidaremos la paciencia que siempre tuvieron con nosotros, lo sabemos somos un poco hiperactivos, pero siempre tendré en mi mente que detrás de las canas y cascarrabias que alguna vez les hice dar esta aquel amor por la enseñanza, aquella dedicación y la disposición por siempre brindar lo mejor de lo mejor para su alumno que algunas veces no atendía, pero que siempre supo que el estaría hay para nosotros. Jamás olvidare estos consejos que nunca estuvieron demás que nos ayudaron a corregir errores, que nos aclararon dudas para nuestra vida y nos ayudaron cuando más lo necesitábamos. Sin embargo cuando ustedes nos veían caer siempre estuvieron hay, no solo para ayudarnos a levantar, si no para levantarnos con más fuerza brindándonos una confianza y apoyo digno de un segundo padre. Aunque algunos de ustedes sean exigentes se que los extrañaremos, que extrañaremos formar grupos en clase, trasnochar haciendo largos talleres de química o matemáticas, o leer los muchos libros largos para hacer el resumen en hojas examen. Las anteriores cosas que me quedan de “mis profes” solo me demuestran una cosa que no estuve con buenos profesores, estuve CON LOS MEJORES.